lunes, 27 de octubre de 2014

Donde los rosales no nacen

Esta es la oportunídad , este es el cambío
donde me llevas volando entre píedras,
por este camíno de locos.

Yo no te pedí nada,
y me enseñaste el muslo como una musa,
como un pollo en el abrasador,
apunto de ser apetito de orcos.

Las mariposas revoloteaban,
me golpeaban la tripa como fieras instintibas,
y pasarón al corazón.
¡ estupído corazón !

Me quíto el estado en falso , en camínos cortos,
que las selvas se me hacían pelígrosas con esa mírada,
que me quitaban la razón del ser cazador,
que me arañaban el femur roto.

Y se llama por nombre pupíla,
marrón vída.

Se traspaso al general,
en guerras nocturnas,
y en un susurro de 24 horas.

Me preguntó un niño por la calle ,
¿ como nace eso del amor?
En lo que el demonío no lo sepa,
no lo sabré yo.
Y en mis tripas,
sentír una puñetera revolución.

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